Enamorado de ti
Una suave caricia tuya en mis manos me llena de miles de emociones que no puedo explicarme.
Cuando beso tus labios
Cuando miro fijamente tus ojos esperando que tus palabras me den una ilusión. La alegría de estar junto a ti.
Mujer no quiero ahogarme porque surge la necesidad de abrazarte cuando no te veo.
Me enamoro de ti con cada día que pasa entre el color de tú risa matizada con la mía.
Busco tus manos y las encuentro debajo de la mesa
Busco tus rojos labios y los hallo besando los míos.
Si tan solo pudieras escuchar las melodías que compone mi corazón entenderías el inmenso amor que te tengo a ti.
Mientras
Mientras existas tú en mí en mente, mis ojos tendrán la mayor belleza inspiradora.
Mientras mis poemas lleguen a tú corazón seré feliz.
Mientras tú y solo tus labios toquen los míos me llenaré de ti.
Mientras tus manos toquen las mías con ese amor entraré en las puertas de la pasión.
Mientras la mañana se levante y vea tú mirada frente a la mía llena de esplendor entonces seré feliz.
Sin Titulo
Las caricias te tus manos me gustaban mucho, estamos como la primera vez, tan juntos no se pero puedo decir que tú llegaste a mi vida en el momento apropiado.
Tú encendiste mi pasión aquella que un día se apagó y se ahogaba en medio de la oscuridad.
Tú eres la razón de mi existir he navegado en ese mar profundo de tus sentimientos. Cuando miro tus ojos siento mil emociones no lo puedo describir.
Me siento como las aves llenas de energía flotando entre tu aromana de mujer, solo tú puedes llenarme como lo haces.
Tan solo me resta por decir que nunca me dejes para no tener la necesidad de vivir en el recuerdo.
Aparece un pintoresco personaje.
Soy la combinación entre las estrellas y la tierra, no soy lo que los demás quieren que sea, simplemente soy un hombre caballeroso y algunas veces parezco un loco. Loco por tratar de explicarlo todo con ejemplos filosóficos que pueden llamar la atención o dejar confundidas a las personas con las cuales hablo con frecuencia.
Sabiendo que mis ojos esconden el secreto de mi alma y mi alma habla por mí, cuando mis palabras no pueden expresar lo que siento. Al ver que cada rasgo que componen mis manos, mi cabello de color negro, se conjuga con mi cara ovalada para darle a mi semblante una belleza única.
Esto es lo que me permite un contacto con mis sentimientos, por la vida, en donde la palabra vida, no se puede definir, sólo puede existir ese concepto en el corazón, refugio de todas las venas y arterias que le dan calor a todo mi cuerpo.
El color de mi piel es trigueño y este hace un contraste con mis ojos cafés, con esos prodigiosos labios llenos de fugases besos robados a la luna en las noches de pasión. Pasión que nunca muere.
Mi estatura es de 1.76 metros de contextura delgada. Considero a veces que tengo la apariencia de un niño de 15 años, por lo que le inspiro a las personas cuando me ven por primera vez, y algunas personas conocidas de la familia, me dicen que me parezco a mi abuelo materno, por la forma de la cara y en la risa.
Mi arañita.
Cuando tenia quizás tres años, no lo recuerdo bien, me regalaron una araña grande de color rojo con azul, sus patas eran ruedas para darle una mayor movilidad. Para esa edad yo podía sentarme en ella, sin que esta se dañara, sus ojos eran redondos y tenían una mirada fija, me daba un poco de miedo, pero no me importaba pues era mi juguete favorito.
Yo le tenía una cuerda amarrada a la nariz para llevarla conmigo a todos lados. Este juguete representaba para mí a mis padres, ya que cuando no estaban ellos conmigo, la araña me transmitía la sensación de cuidado y protección porque a esa edad yo lo veía de esa forma.
Aunque la araña para muchos parecía fea, no me importaba, para mi era mi protectora, pues me recordaba a mis padres cuando no los sentía conmigo.
Nunca entendí.
Nos reunimos los amigos y amigas en la casa de mi ex novia, en el mes de abril del año 2006, no recuerdo bien el día. Como era costumbre hicimos una fiesta, yo me encontraba en la terraza de la casa de mi ex novia Natalia, tomándome una cerveza, estaba pensativo por lo que había pasado con el grupo de las niñas hacía unas semanas atrás.
En la sala de la casa algunos estaban bailando y Karen empezó a insinuarse conmigo me “arrincono” en una esquina de la terraza y cada vez más se acercaba su cuerpo con el mió, sentía el rose de sus mejillas con las mías, yo no le vi problema a esta situación. Pero todo el comportamiento de ella cambio repentinamente cuando vio subir por la escalera a “Checho”.
Ella me tomo de la mano, y me llevo a la sala y me dijo: “Por que no me das un beso apasionado como sólo tú lo sabes hacer”. Sorprendido le respondí: “Creo que tú confundes la amistad con las cosas que pasaron un mes atrás, cuando no se por qué motivo te bese; no me odies por esto”. Ella me miro con odio, terminamos de bailar y yo me fui a la cocina a servirme unos tragos, la fiesta siguió sin problemas, aunque yo nunca entendí, ni entenderé lo que había sucedido, igual nunca tuvo importancia para mi.
El día más esperado.
No era un día común en mi vida, aquella mañana del dos de diciembre de 2006, ese día, el que veía más lejano por fin llegó.
Después de tanto esfuerzo en el colegio, nos estábamos graduando, en el aire se conjugaron la emoción y los recuerdos de aquellas épocas dibujadas en la mente, viendo pasar las imagines de momentos que viví con mis amigos y amigas.
Todos entraron en el auditorio por orden alfabético y mientras tanto se alcanzaban a oír los aplausos de profesores, padres de familia e invitados especiales por parte de las directivas del colegio.
Cuando me toco el turno, salí al escuchar mi nombre, el corazón me latía con mucha fuerza, fue entonces en ese instante que Nelson profesor de calculo le dijo a Omar Figueroa profesor de sociales y de política, “aquí se nos va un gran muchacho”, refiriéndose a mi.
Todo se lleno de felicidad en los ojos de mamá al ver que poco a poco me acercaba al lugar, que me habían destinado dentro del auditorio, en ese momento se dio inicio al acto de graduación. Primero se dieron las diferentes distinciones académicas, pasando por las deportivas hasta llegar a la de permanencia y constancia en el proceso formativo, para finalizar se nos dio el diploma de bachiller y el acta de grado. Luego nos sacaron unas fotos con nuestros amigos profesores y directivas del colegio, así termino esa mañana.
Embriaguez
Esa noche se torno confusa, las copas embriagaron mis sentidos, después de unas cinco horas de celebración estaba inconciente de mi entorno. Tan sólo sabia que Diego estaba ahí como organizador de la fiesta, sus padres y familiares lo acompañaban en la reunión y desde luego nosotros sus amigos, esos con los que compartió los partidos de fútbol, las fiestas de los pre-prom y prom del año 2006.
La nebulosa noche fue desagradable para mí, porque me vomite en el carro de la hermana de Natalia la novia de Sebastián, un amigo.
Al día siguiente llame a Natalia a disculparme por lo sucedido en el carro, luego hable con la hermana y en medio de mi vergüenza le dije: “Dime cuanto te costo mandar lavar el carro y yo te doy el dinero” pero ella me contó que esa misma noche entre Juan, Andrés más conocido como la (morsa), Luisa, Natalia y ella lavaron el auto.
Dure un mes sin ir a donde Sebastián porque me daba culpa ir después de lo sucedido. Pasaron unos días y decidí hablar con todos ellos, pero siempre salía a flote el tema de la fiesta de grado de Diego y cuando lo dicen, yo no se que hacer. Son mis amigos desde hace tres años, aunque se que nunca olvidaran este incidente seguirán siendo mis amigos.
El milagro.
El veinticinco de diciembre del año 2006, nos disponíamos a viajar de Armenia a Bogotá; antes de llegar a La Línea (carretera que comunica a Bogotá con Armenia y Cali, entre otras ciudades). Poco después llegamos a Calarca, mi mamá le dijo a mi papá, que llenara el tanque de gasolina del auto, pero él no le presto atención y comenzamos el asenso por la línea con el indicador del combustible en un poco menos de la mitad.
Cuando ya llevábamos aproximadamente diecisiete kilómetros de recorrido, la angustia se apodero de todos nosotros, al ver que el marcador estaba en cero, en ese instante mi mamá dijo: “Señor le dije que entrara a la estación de gasolina y llenara el tanque con carburante para el carro” ahora nos vamos a quedar aquí en medio de la nada.
No se como sucedió pero, en ninguna parte del trayecto nos varamos. Mi mamá en medio de su desesperación les decía, con lágrimas en los ojos a los conductores de tracto-mulas, que si tenían combustible que nos pudieran vender, pero estos no contaban con el tipo de combustible que necesitábamos.
Todo se normalizo cuando llegamos a la cumbre de la carretera la línea, al conocido restaurante la paloma, allí nos reunimos con mi tío Alberto y su esposa, mamá les empezó a contar lo que nos había sucedido, en medio de la conversación mi tío, nos explico que aunque el tanque estuviera lleno, al ir en asenso el indicador marcaría cero.
Alberto se despidió a su manera característica burlona y simpática, luego de comer unas arepas, empezamos el descenso, para finalmente llegar a Cajamarca y llenar el tanque de gasolina, y mamá se tranquilizo.
Mi viejo “cascarrabias”
Esta sentado allí de nuevo en la cómoda sala, sus ojos recorriendo las letras del periódico como es costumbre en él, sus manos acarician cada parte de las noticias, las crónicas, los reportajes. Se halla inmerso en los flagelos, la política, la economía nacional y mundial que le brinda cada sección del periódico. Yo lo miro y su cabello ya con la nieve de la vejez, es imponente por su experiencia en la vida, los obstáculos que supero con valentía, que ni siquiera yo he vivido, él es un sabio, es mi guía, ese es mi abuelo, he aprendido mucho de este hombre, de grandes sentimientos por la familia.
Cuando estamos juntos, suele narrarme historias de ese pasado en el que se movió. Nunca falta el discurso sobre los presidentes malos que según Victor mi abuelo, hundieron al país en la miseria, por otra parte analizando también lo que pudo ser y no fue con Jorge Eliécer Gaitán, “que lastima” decía Victor, Jorge Eliécer si tenia (madera) para gobernar.
Me quedo atónito con mirar sus ojos verdes, aquellos que me ilustran una parte de su alma que me da entra libre a sus más remotas emociones.
Ahora su cuerpo que no tiene sangre es sus torrentes, sino pasajes de ella, que se consumen en medio de su piel arrugada, desde su rostro escuálido. Pero siempre con las marcas de la alegría presentes que llegan hasta la punta de sus dedos, reflejan su poder en la familia.
JULIAN VELA MARTINEZ